LA LICITACION INTERNACIONAL COMO OPORTUNIDAD DE NEGOCIO
jueves 03 de junio de 2010 - Como acercarse a los mercados exteriores
Cada vez son más las empresas españolas que concursan en licitaciones internacionales y lo mejor es que muchos de los interesados y adjudicatarios son pymes, por lo que se rompe el mito de que sólo los grandes grupos pueden acceder a este mercado. Aunque no se conoce el número exacto de las que han acudido a estos concursos públicos, lo que se sabe son los resultados obtenidos por nuestras compañías en el extranjero, que han superado todas las expectativas.
Según los datos del Instituto de Comercio Exterior (Icex), en 2008 se consiguieron un 67% más de las adjudicaciones internacionales, frente al año anterior. Por sectores, las empresas de ingeniería, aguas y saneamiento, energías renovables, construcción, consultorías y grupos turísticos son las más interesadas en presentarse a este tipo de iniciativas.
Y es que "la internacionalización ya no es una vocación, sino una necesidad" ante la que se abre un amplio abanico de oportunidades en el negocio y sobre todo cuando el mercado interior está cerrado debido a la situación económica. Las empresas tienen que actuar sin complejos en el exterior y aprovechar el apoyo que desde organismos nacionales, regionales y locales se les brinda en esta materia. Siendo esta una política comercial poco conocida por la pyme española.
Especialmente para las pymes, las principales dificultades son la nula experiencia en abordar estas oportunidades, la falta de conocimiento profundo de estos organismos, de sus procedimientos de licitación y la inexistencia de contactos locales e internacionales para la ejecución de los proyectos, añadiendo a todo esto una dificultad añadida que es la escasez de recursos
Aunque el mundo de las licitaciones internacionales tiene sus propias reglas que pueden parecer complejas a las pymes, es este mercado una de las apuestas más sólidas para salir fuera con garantías de éxito.
En este sentido ORFISA IKC ofrece sus servicios para que el acercamiento a este tipo de concursos sea lo más sencillo posible.
Todos los años, los organismos multilaterales sacan más de 12.000 concursos públicos por un importe aproximado de 60.000 millones de euros en obras, servicios y productos, por lo que es mucho el dinero que se mueve dentro de la cooperación, donde cerca de un 50% de la ayuda al desarrollo revierte en empresas ejecutoras de los países donantes.
Además se debe tener en cuenta que España tienen un fuerte desequilibrio entre lo que aporta a estos organismos y lo que recibe en contratos, actualmente muy por debajo de otros países de nuestro entorno como Alemania, Francia, Reino Unido o Italia.
La financiación de organismos multilaterales obtenida por España ascendió en 2008 a los 850 millones de dólares, frente a los 509 millones concedidos en 2007. A pesar del incremento registrado, nuestras empresas tan sólo recibieron el 2,03% del total mundial destinado a proyectos multilaterales, que supuso 41.808 millones de dólares.
Por organismos, en 2008 obtuvieron 609,95 millones de dólares del Banco Mundial; 12,5 millones del Banco Interamericano de Desarrollo; 16,55 millones del Banco Asiático de Desarrollo; 0,16 millones del Banco Africano de Desarrollo; 166,02 procedentes de fondos comunitarios, y 44,9 millones de Naciones Unidas.
Llegados a este punto una de las preguntas que se plantean ante esta “nueva” vía las empresas es si realmente merece la pena dedicarle esfuerzos y recursos o no, y si es una salida a la crisis.
Debemos entender que este es un canal de negocio interesante, pero no es para todo el mundo. Las empresas que deseen utilizar las licitaciones como vía de internacionalización deben tener muy claro que es un proceso a medio plazo, y que hay que tomárselo muy en serio. Así pues, antes de que una empresa inicie la aventura de las licitaciones internacionales, impulsada por las jugosas subvenciones de las diferentes entidades o por una necesidad de ante el estancamiento de la economia nacional, conviene que conozca antes el terreno, se forme y se asesore a través de empresas expertas en la materia, asignando los recursos humanos y económicos necesarios para que la aventura no se convierta en una pesadilla.
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